El problema
El presupuesto familiar típico se hace una vez — en enero, con optimismo — en una planilla que nadie vuelve a actualizar. No por flojera: porque mantenerla exige que alguien copie a mano los gastos de dos o más bancos, todos los meses, para siempre.
A eso se suma que en una casa la plata sale por muchas puertas: el supermercado en la tarjeta de uno, las cuentas de luz y agua en la cuenta del otro, el colegio por transferencia, la bencina en una tercera tarjeta. Cada adulto ve su pedazo y nadie tiene la foto del hogar completo.
El resultado se conoce: la conversación de plata en familia parte con "¿en qué se nos fue el sueldo?" y no hay datos para responderla. El presupuesto que nadie mira no cambia ningún hábito.
Cómo lo resuelve Penso
Crea el espacio de la familia
Invitas a cada miembro por correo y le asignas un rol: editor para quien registra y categoriza, viewer para quien sólo necesita mirar. Cada persona conserva además su espacio personal privado — compartir la casa no es compartir todo.
Cada adulto conecta sus propios bancos
No importa que usen bancos distintos: cada uno sube sus cartolas PDF o activa la sincronización de sus cuentas, y todo converge en el espacio común con detección de duplicados. La foto del hogar se arma sola.
Presupuesta las categorías de la casa
Supermercado, cuentas (luz, agua, gas), colegio, bencina, salud, delivery: defines un monto mensual por categoría partiendo del gasto real que Penso ya te mostró — presupuestos desde la realidad, no desde el optimismo de enero.
Las alertas llegan antes, no después
Penso compara el gasto de cada categoría con la fracción del mes transcurrido: si al día 15 el supermercado ya lleva el 80% del presupuesto, avisa ese día. Y el efectivo — la mesada, el kiosco — se anota por Telegram en segundos para que no quede fuera.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas personas pueden compartir el espacio familiar?
Las que tu familia necesite: invitas a cada miembro por correo y le asignas un rol (admin, editor o viewer). Es gratis para todos los miembros del espacio — no hay plan familiar de pago ni cobro por invitación.
¿Cada uno ve las cuentas del otro?
Dentro del espacio compartido, sí — esa es la gracia: la foto completa del hogar. Los roles controlan quién puede editar y quién sólo mirar, y además cada persona conserva su propio espacio personal, separado, al que el resto no tiene acceso.
¿Cómo armo el presupuesto del hogar por primera vez?
Al revés de la planilla: primero la realidad, después los montos. Sube las cartolas del mes pasado y Penso te muestra el gasto real de la casa por categoría — supermercado, cuentas, bencina, colegio. Con esos números fijas presupuestos alcanzables, en vez de montos optimistas que nadie cumple.
¿Sirve si mi pareja y yo tenemos bancos distintos?
Sí. Cada adulto importa las cartolas o sincroniza las cuentas de sus propios bancos — Penso soporta Santander, Itaú, Banco de Chile, Falabella y Security — y todo se consolida en el espacio familiar, con detección de duplicados incluida.
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